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jueves, 6 de octubre de 2011

lunes, 29 de agosto de 2011

Historias de debajo de la luna

Historias de debajo de la luna
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Según la leyenda china, el universo era un huevo enorme y oscuro, donde no se distinguía el cielo ni la tierra. Dentro vivía el dios Pan Gu.
Luna

Transcurridos 18 000 años de existencia del universo, un inmenso estruendo partió el huevo. La parte superior, que era más ligera, empezó a ascender y ascender, hasta que formó el cielo, mientras la parte inferior se convirtió en la tierra. En medio de la tierra y el cielo se colocó Pan Gu, que crecía cada día tres millas.

De la misma manera que crecía Pan Gu, cada día el cielo subía tres millas, y la tierra aumentaba también tres millas su tamaño. Pasados otros 18 000 años, el universo llegó a alcanzar las dimensiones que tiene hoy día. El ojo derecho de Pan Gu se convirtió en el Sol, y el izquierdo, en la Luna. Su pecho, sus brazos y sus piernas se transformaron en grandes montañas; su sangre, en ríos y lagos, y sus músculos, en tierras fértiles. Su cabello y su barba se convirtieron en las estrellas, su sudor en lluvia, y los parásitos que tenía en su cuerpo, en seres distintos. El día y la noche se sucedían porque Pan Gu parpadeaba con frecuencia. Si estaba contento, hacía sol, y si se enfadaba, aparecían relámpagos y truenos en el cielo.

Al cabo de otros muchos millones de años, durante el reinado del gran Yao, aparecieron diez soles en el cielo, que secaron los ríos y destrozaron la cosecha. Como solución, la gente pidió a un famoso arquero, conocido por todos como Yi, que disparara sus flechas contra cada uno de esos soles. Yi salió del viaje y dejó a su joven esposa Chang’e, una mujer muy bella, en casa.
Unguento

Yi consiguió derribar nueve soles; después le encargaron disparar contra monstruos que habitaban la tierra. Mientras, su mujer, Chang’e, lo esperaba y lo esperaba en casa, pero él siempre estaba de viaje. Chang’e, se sentía muy sola y un día decidió abandonar a Yi. Ella guardaba una pomada milagrosa que un dios le había regalado a su marido. Una dosis de esta pomada podía conceder la juventud eterna a un ser humano, y dos dosis podían convertir a un hombre en un ser divino.

Chang’e se tomó toda la pomada, pensando que así se haría una diosa y viviría felizmente en la corte celestial. Cuando la pomada empezó a hacer efecto, sintió cómo empezaba a volar hacia el cielo, hasta que llegó a la Luna. Allí, en la Luna, solo encontró una acacia enorme y una liebre. Enseguida se arrepintió porque la vida en la Luna era aún más aburrida, pero ya era demasiado tarde, no podía hacer nada, así que la pobre Chang’e, no pudo volver a la Tierra y se quedó sola en su palacio en la Luna, donde todo era frío y pálido.

Al cabo de unos años, el Emperador Celestial de Jade desterró a un guerrero a la Luna. Se llamaba Wu Gang. Su castigo consistía en talar el árbol de acacias. «Mientras la acacia de la Luna siga en pie, tu castigo no terminará», así le dijo el Emperador Celestial de Jade. Wu Gang empezó a cortar el árbol, pero cada vez que pegaba un hachazo, el trozo cortado crecía rápidamente y antes de que pudiera lanzar el siguiente hachazo, el tronco ya había recuperado su aspecto original. Wu Gang nunca podría talar la acacia de la Luna, por lo tanto nunca terminaría su castigo. Pero Wu Gang y Chang’e nunca tendrían una oportunidad de hacerse amigos. Wu Gang vivía bajo el árbol y ella seguía viviendo en su mansión. Chang’e, al igual que Wu Gang, estaba condenada a la soledad y su belleza y juventud eterna no podían darle ninguna felicidad.

Y por esta leyenda, en la cultura china, la luna simboliza la melancolía, la soledad y la añoranza a la familia.


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domingo, 21 de agosto de 2011

martes, 14 de junio de 2011

Recomiendan inculcar lectura a niños desde la cuna

Contar historias a los pequeños, incluso poco después de nacer, sirve para fomentar en ellos el gusto por la lectura, según el mensaje difundido con motivo del Día Internacional de la Literatura Infantil y Juvenil
El Universal
Redacción Internacional
Martes 01 de abril de 2008
12:17 Un lector no nace, se hace. Por eso, el amor a la lectura se debe inculcar desde la cuna y tratar, con perseverancia y dedicación, que se convierta en un vicio, pues de ello depende, en buena medida, tener niños con éxito en los estudios y, más tarde, adultos con herramientas para la vida.
"La búsqueda de conocimiento mediante la lectura debe ser una prioridad y es fundamental estimularla desde la infancia" , subraya el mensaje difundido este año con motivo del Día Internacional de la Literatura Infantil y Juvenil que se celebra este miércoles 2 de abril.
El artista tailandés Chakrabhand Posayakrit, autor del mensaje, titulado "Los libros iluminan, el conocimiento encanta" , es también el ilustrador del cartel con el que la International Board on Books for Young People (IBBY) , con sede en Basilea (Suiza) , celebra este año ese Día, destinado a estimular el amor por la lectura y a promover el interés por los libros para niños.
Y la fecha, el 2 de abril, no es inocente, ya que un día como ese, pero de 1805, nacía en Odense (Dinamarca) el escritor Hans Christian Andersen, autor de "El patito feo" , "La sirenita" y "El traje nuevo del emperador" , entre otros muchos cuentos.
Empezar a contar historias a los niños lo antes posible, incluso al nacer, es algo que sugiere también a los padres la American Library Association, con sede en Chicago, que celebra "El día de los niños / El día de los libros" el 30 de abril.
Recomienda además que fijen una hora del día para hacerlo, después de comer o a la hora de dormir, y que lo hagan en un asiento cómodo (un sillón) , lejos de cualquier distracción.
La voz es importante, hay que variar el tono y darle expresión, según esta asociación estadounidense de librerías que aconseja que se involucre a los niños en la lectura pidiéndoles que señalen los objetos, que hablen acerca de las ilustraciones o repitan palabras.
Otro consejo a los padres es que lean una y otra vez los libros favoritos de sus hijos cuando éstos se lo pidan.
Muy importante también, según estos expertos, es que prediquen con el ejemplo: que sus hijos les vean leyendo, sea lo que sea.
Eso es lo que la American Library Association recomienda que se haga de puertas para adentro, pero ahí no termina el plan de acción de los padres para fomentar el hábito lector en su prole.
La mejor aliada en esa misión es la biblioteca pública, un lugar que hay que visitar con frecuencia para que los niños sigan anidando el gusanillo por la lectura.
Lo recomendable para establecer un vínculo entre ese templo de los libros y los pequeños es sacarles su propio carnet de la biblioteca y puedan tomar prestados cuantos cuentos quieran.
La bibliotecas públicas cuentan además con otros alicientes, en tanto que suelen organizar sesiones de "cuentacuentos" , actividades extra-escolares y programas de lectura, también estivales.
En Colorín Colorado, una página estadounidense de internet destinada a profesores nativos y a familias hispanas, sus responsables son más precisos y clasifican por edades las "maneras divertidas y eficaces de leer con los niños" .
De cero a tres años, la lectura debe ser una rutina diaria, de por lo menos 15 minutos y antes de ir a la cama.
Es aconsejable sostener al niño, sentándole, por ejemplo, en el regazo, dejarle agarrar el libro y que ayude a pasar las páginas.
Usar el rostro, el cuerpo y la voz para hacer divertida la lectura es igualmente eficaz, así como saber cuándo detenerse si el niño pierde interés o tiene dificultad para prestar atención.
Hablar sobre las ilustraciones y recorrer con el dedo debajo de las palabras al tiempo que se lee es también didáctico.
Para leer con preescolares, el modus operandi evoluciona y se hace aún más interactivo.
Un ardid no desdeñable -y si es cierto, mejor- es mencionar al niño cuánto se disfruta leyendo juntos y rodearle de libros, para que siempre pueda tenerlos a mano, así como permitirle escogerlos.
Convertir la lectura en algo especial es fundamental, por ello obsequiarle y premiarle con libros y cuentos grabados es bueno.
Mostrar al niño las partes de un libro y cómo se leen las palabras, indicarle quién lo escribió, hacerle preguntas sobre la historia o permitirle que él también plantee sus cuestiones es otra táctica para implicarle en la lectura, así como leer lo mismo reiteradamente o invitarle a que le "lea" el cuento ya memorizado.
Para los niños que ya han descubierto la magia de que las letras forman palabras, las palabras frases y las frases historias, el método varía, pero la presencia paterna sigue siendo inestimable.
Los progenitores deben incentivar a sus hijos a leer proponiendo libros que versen sobre temáticas que resulten atractivas, pero también introduciendo diversidad, y pedirles que les lean en voz alta todos los días, o bien turnarse en la lectura de un relato.
En esta etapa es interesante que los padres ayuden a sus hijos a conectar lo que leen en los libros con lo que ocurre en la vida, donde está la verdadera historia.
cvtp


http://www.eluniversal.com.mx/notas/494613.html